En esta oportunidad, Nasty Killah nos trae un álbum
donde la crueldad de la calle es narrada con sabiduría, paciencia y
contemplación, pero de ninguna manera pretende ser complaciente con quien
también la conoce. En otras palabras: no se están llenando fórmulas.
Los elementos son expuestos y en
ningún momento del disco son olvidados, aunque también hay espacio para hablar
del despecho y el amor por el 'Primogénito'. Sin embargo, la calidad de
producción, grabación y letras fueron superadas con creces, aunque se escuchan
algunos pequeños detalles de mezcla todavía.
